Archivos para la Categoría 'Valores'

Cada vida importa

Que cada vida importa no es solo un eslogan. Es algo más: implica un cambio de actitud ante el valor de cada persona y cada ser humano concebido (de manera prevista o imprevista) y nuestro derecho a vivir y desarrollarnos con dignidad hasta el final de nuestros días. Implica también apertura a los problemas de los demás para salir adelante. Implica valorar al otro, no por lo que puede reportarme (placer, diversión, riqueza,…) sino por lo que es, una persona, independientemente de su sexo, capacidad física, raza, edad, cultura, manera de pensar, etc… Echo de menos estos valores tanto en los planteamientos de la política actual como en el sistema educativo.

No podemos permitir que se instaure, por medio de una ley injusta, la mentalidad de que los seres humanos son más o menos valiosos en función del estadío vital en que se encuentren; no podemos permitir que, bajo el concepto de “derecho de la mujer”, se instaure el aborto como solución rápida a una situación no deseada; y no podemos permitir que se eduque a nuestros jóvenes en actitudes de desconfianza hacia sus familias y de malsana independencia. Abortar siempre es un mal para la mujer: si no, no habría necesidad de ocultarlo.
(27/09/09)

Educación y valores

A la luz de los incidentes provocados por jóvenes de fiesta, así como agresiones en institutos, se está hablando mucho de valores y educación. Creo que estos sucesos, así como nuevas leyes “sociales” (divorcio express) que han surgido o estan en trámite de reforma y ampliación (aborto), son sintomáticos del estado de una sociedad que necesita urgentemente reflexionar sobre sí misma.

Al fondo de estas cuestiones encuentro la concepción de la libertad del hombre como valor supremo de decisión (“derecho a decidir”), olvidando que vivimos en sociedad y dependemos unos de otros para construir la paz y el bien común. Además, el hecho de que el hombre tiene valor en sí mismo independientemente del estadio vital en que se encuentre o sus características físicas o psicológicas, es fundamental para no convertir las relaciones humanas en una balanza en la que domine el fuerte, el sano, el poderoso.

Tenemos que reflexionar para poder enseñar a los más jóvenes que la prepotencia sobre los demás arrastra al callejón de la soledad del egoismo y se premia con indiferencia y sufrimiento. Que el valor de cada persona es infinito y que por ello han de respetar al otro: esto lo podrán ver si en cada familia se vive y se enseña, si las leyes facilitan la apertura a la vida y la igualdad en la diversidad, el respeto a las creencias y los valores de cada uno, la unidad ante los problemas actuales. Es un problema de educación; es un problema de todos.
(17/09/09)