Archivos para la Categoría 'Educación'

Educación y valores

A la luz de los incidentes provocados por jóvenes de fiesta, así como agresiones en institutos, se está hablando mucho de valores y educación. Creo que estos sucesos, así como nuevas leyes “sociales” (divorcio express) que han surgido o estan en trámite de reforma y ampliación (aborto), son sintomáticos del estado de una sociedad que necesita urgentemente reflexionar sobre sí misma.

Al fondo de estas cuestiones encuentro la concepción de la libertad del hombre como valor supremo de decisión (“derecho a decidir”), olvidando que vivimos en sociedad y dependemos unos de otros para construir la paz y el bien común. Además, el hecho de que el hombre tiene valor en sí mismo independientemente del estadio vital en que se encuentre o sus características físicas o psicológicas, es fundamental para no convertir las relaciones humanas en una balanza en la que domine el fuerte, el sano, el poderoso.

Tenemos que reflexionar para poder enseñar a los más jóvenes que la prepotencia sobre los demás arrastra al callejón de la soledad del egoismo y se premia con indiferencia y sufrimiento. Que el valor de cada persona es infinito y que por ello han de respetar al otro: esto lo podrán ver si en cada familia se vive y se enseña, si las leyes facilitan la apertura a la vida y la igualdad en la diversidad, el respeto a las creencias y los valores de cada uno, la unidad ante los problemas actuales. Es un problema de educación; es un problema de todos.
(17/09/09)

Ante el Sida, cambiemos de estrategia

Hoy se celebra el 20 aniversario del día Mundial contra el SIDA, enfermedad que cada año suma 3000 nuevos casos de infecciones, situando a España en 3º lugar en el ranking europeo de contagios. Como en cada edición, la inversión para concienciar a la ciudadanía de la gravedad de esta enfermedad va a ser máxima y sin embargo, me sigue pareciendo insuficiente.

La soluciones que se proponen desde el ministerio (respetar a las personas con VIH, usar el preservativo y hacerse la prueba del VIH) son prácticamente iguales a las que lanzaron en 1989 con la famosa campaña del “póntelo, pónselo” y aún no han conseguido frenar el número de contagios.

Creo que una vez más, este día es una oportunidad para plantear un cambio de estrategia, como se ha hecho en otras exitosas campañas de salud pública: por ejemplo, la del tabaquismo, en la que no se apuesta por el tabaco Light sino por la abstinencia. Como está ampliamente demostrado, el problema del Sida en España, no es una cuestión de información y prevención, es una cuestión de actitud y de conducta: ¿Es positivo difundir la idea de que el sexo es seguro con preservativo? ¿No se fomenta con ello las conductas de riesgo? Como en el caso de las campañas de tráfico, la clave para disminuir los accidentes no es ponerte el cinturón (que también ayuda), sino en conseguir que los ciudadanos conduzcan mejor.
(30/11/08)

Sobre la polémica del Crucifijo

Se apela al respeto a la diversidad de convicciones para quitar los crucifijos de las aulas públicas. Sin embargo, mientras en Europa se defiende la laicidad positiva, buscando la unidad en el bien, la tolerancia que reconoce la verdad, en España últimamente todo lo que huele a Iglesia es despreciable, molesto e inadmisible para algunos.

Hace un par de años una sentencia reconoció en Italia que , el crucifijo es apto para expresar el origen religioso de los valores de tolerancia, respeto mutuo, estima por la persona y afirmación de sus derechos y su libertad, autonomía de la conciencia moral ante la autoridad, solidaridad humana, rechazo de toda discriminación; valores característicos de la civilización italiana.

¿Es que esos valores no son también patrimonio de los españoles, que queremos también trasmitir a nuestros niños? ¿Es que acaso no pueden ser aprobados ‘laicamente’ por todos, con independencia de que pertenezcan a la religión que los ha inspirado y propugnado? ¿Y por qué de repente “molesta” tanto un símbolo milenario de los mismos? Apelando a ese respeto a la diversidad, en otros ámbitos, quizá habría que quitar banderas de España y retratos de los Reyes de los sitios públicos, no vaya a ser que nacionalistas y republicanos se sientan también agredidos.
(25/11/08)

Avances en educación, si

Estos días ha saltado a la palestra el debate sobre educación diferenciada en España y, personalmente, me llaman la atención algunas declaraciones en contra de los centros que imparten docencia este modelo educativo.

En la actualidad, frente a los avances científicos tan importantes que ha habido en los últimos años en ámbitos como la neurociencia, la psicología y la pedagogía, resulta chocante que se discrimine una opción pedagógica, avalada tanto por estudios científicos como por experiencias prácticas en diversos países, por un mal entendido “sexismo”. Creo que negar un tipo de enseñanza frente a un modelo estatal único es privar a la sociedad de un crecimiento plural, enriquecido por diferentes perspectivas pedagógicas que, siempre de acuerdo con la constitución psíquica y psicológica de las personas, ofrecen soluciones eficaces para mejorar el nivel educativo de los ciudadanos.

Por otro lado, el Estado tiene obligación de salvaguardar tanto el derecho a la educación de todos los niños, como la libertad de los padres a educarlos de la manera que ellos consideren mejor. Ambos derechos deberían ser paralelos, y por tanto, es papel del Estado, mediante los conciertos y otras ayudas, facilitar el acceso de todos los ciudadanos al centro de su elección fomentando en la educación española, una perspectiva de enriquecimiento plural.

(17/7/08)

Admitir la objeción de conciencia frente a Educación para la Ciudadanía

Creo que ante Educación para la Ciudadanía, los que pensamos que es una intromisión inadmisible del Estado en la vida privada de las familias y un ataque a su derecho a educar a sus hijos en sus convicciones personales, debemos ir a la par.

Admitir la objeción de conciencia de padres y alumnos (a partir de los 16 años ya pueden ser objetores) supone un problema para las Comunidades Autónomas pues son quienes deben buscar un lugar a esos niños objetores ya que tienen en sus manos la responsabilidad educativa de los mismos; también supone para los colegios habilitar aulas, solucionar tensiones y diferencias entre el alumnado y correr el riesgo, en el caso de los concertados, de perder el apoyo económico que suponen los conciertos. Continuar leyendo ‘Admitir la objeción de conciencia frente a Educación para la Ciudadanía’

Colaboración, no sustitución

Existe una tendencia en algunos medios a presentar el núcleo de la polémica generada con la asignatura de educación para la ciudadanía en los contenidos que se imparten en ella. Se dice que los objetores están en contra de que se dé lecciones de sexualidad y afectividad en las aulas y, sin embargo la razón de la objeción de conciencia ante esta asignatura está en el objetivo de la asignatura: formar la conciencia de los escolares de acuerdo con unos presupuestos éticos y antropológicos predeterminados por el Estado.

Esto supone una intromisión de los poderes públicos en el ámbito familiar donde los padres, por una razón de amor, primero dan la vida y luego acompañan transmitiendo a sus hijos el patrimonio de valores y actitudes que ellos consideran más adecuado para que consigan ser buenas personas y sean felices. Continuar leyendo ‘Colaboración, no sustitución’

Objetar, derecho de los padres

Quisiera puntualizar, tras leer las declaraciones del diputado Raimundo Benzal ante el primer caso de objeción de conciencia por la asignatura de Educación para la Ciudadanía en la Región de Murcia, que se trata de la puesta en práctica del derecho constitucional de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones personales.

El currículo propuesto de la citada asignatura orienta un determinado comportamiento “cívico” basado en ciertos presupuestos morales con los que algunos podemos no estar de acuerdo; con esa orientación ideológica impuesta desde arriba, el Estado está interfiriendo en el ámbito privado de los valores personales de los ciudadanos al dictar qué conductas son merecedoras o no de respeto y contraponiendo una moral oficial a la educación en la familia.

Por tanto, considero que la decisión de objetar de la familia Marín Ortiz no es tan absurda como señala Benzal, ya que introduce que afectan directamente a la formación moral de los alumnos que solo corresponde a los padres, no a los centros educativos, tal como reconoce el artículo 27.3 de la Constitución Española y que el Estado debe respetar. Además, esta actuación implica que los padres tomen conciencia de su papel activo en la educación de sus hijos como ciudadanos del mañana y de su responsabilidad de no dejar en manos ajenas algo que es propio de su condición.

(5/06/07)

Sobre el cheque escolar

Se han publicado numerosos estudios que argumentan la oposición a una Ley de Educación impuesta sin consenso, que no justifica el aumento de gastos para el Estado que supone la educación actual y que no equivale a disminuir el índice de fracaso escolar del alumnado español.

Uno de ellos demuestra que la financiación pública de la escuela de iniciativa social por medio de conciertos resulta muy rentable al Estado ya que el coste medio por alumno en estos centros es casi la mitad del coste que supone un alumno de un centro de iniciativa estatal. Sin embargo la L.O.E. no garantiza la continuidad de esa financiación supeditada a directrices ideológicas que limitan la libertad de elección de centro de los padres.

Pienso que un sistema de financiación de la educación que permite el ejercicio pleno de ese derecho es el llamado “cheque escolar”, una especie de bono equivalente al coste medio por alumno en cada Comunidad Autónoma otorgado a cada familia para que ésta pueda elegir el centro más acorde con sus convicciones. Es una propuesta avalada por el éxito en países como Reino Unido y Suecia, que fomenta la calidad, el esfuerzo de alumnos y profesores y respeta la libertad ideológica de los españoles al poder elegir el tipo de educación que desean y que el Estado ha de garantizar y no imponer.

Por eso el día 12 hemos de estar en Madrid para pedir el respeto a esa libertad y el uso óptimo de los recursos que todos aportamos con nuestros impuestos para construir entre todos una sociedad mejor.

(10/11/05)

Democracia educativa

Se habla estos días de la LOE, una reforma más de un sistema educativo que no acaba de funcionar. Quizá es la reforma más polémica por ser la que más se ha posicionado ideológicamente hablando al imponer una moral laicista estatal, devaluando la enseñanza religiosa e impidiendo el derecho constitucional de los padres a decidir el tipo de educación que quieren para sus hijos.todo ello sin consenso entre los sectores afectados y que continúa sin ofrecer soluciones efectivas al fracaso escolar y a la violencia en las aulas.

¿Y cuáles son las causas de esas deficiencias de nuestro sistema educativo? Pienso que pueden ser dos: la falta de incentivos que ofrece y la falta de libertad educativa. Y la solución a ambos problemas pasa necesariamente por dejar a los padres tomar las riendas de la educación de sus hijos, como responsables principales que son, y que promuevan iniciativas educativas plurales, apoyados por el Gobierno y no sustituidos por él. Pienso que el próximo 12 de Noviembre esa petición será unánime por parte de todos los ciudadanos españoles que queremos una sociedad mejor para nuestros hijos y que crezcan en un clima real de libertad, respeto y auténtica democracia.

(01/11/05)

Manipulación y LOE

Con la LOE, este Gobierno nos ha vuelto a vender la moto. Y lo peor es que algunos creímos que realmente hubo pacto, diálogo y consenso en las ultimas modificaciones del Proyecto. Y ahora leo que una peuqeña enmienda al artíclo 108 del mismo, hecha por el grupo socialista poco antes de la votación pone como uno de los fines de la educación de obligado cumplimiento en el ideario de los centros escolares “el reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual” de las personas.

EL problema está, en mi opinión, en que ese término es utilizado con sospechosa insistencia por el lobby gay para “naturalizar” las relaciones homosexuales con lo que se puede adivinar detrás de ese añadido una intencionalidad de obligar a los colegios (con la amenaza de la pérdida del apoyo económico que toda educación plural necesita) y por ende, a los padres, a enseñar una determinada visión acerca de la homosexualidad contraproducente, según los expertos, para un correcto desarrollo de la personalidad del niño.

Lo más penoso del caso es que la educación, en un país moderno, democrático como es España, sea vehículo de imposiciones doctrinarias gubernamentales y no una decisión libre de los padres, que son quienes tienen la decisión y la responsabilidad última sobre cómo educar a sus hijos. ¿A qué estamos esperando para volver a exigir ese respeto a nuestros derechos, recogidos en la Constitución, Ley suprema del Estado, mal que le pese a algunos?

(20/12/05)

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