Estos días ha saltado a la palestra el debate sobre educación diferenciada en España y, personalmente, me llaman la atención algunas declaraciones en contra de los centros que imparten docencia este modelo educativo.
En la actualidad, frente a los avances científicos tan importantes que ha habido en los últimos años en ámbitos como la neurociencia, la psicología y la pedagogía, resulta chocante que se discrimine una opción pedagógica, avalada tanto por estudios científicos como por experiencias prácticas en diversos países, por un mal entendido “sexismo”. Creo que negar un tipo de enseñanza frente a un modelo estatal único es privar a la sociedad de un crecimiento plural, enriquecido por diferentes perspectivas pedagógicas que, siempre de acuerdo con la constitución psíquica y psicológica de las personas, ofrecen soluciones eficaces para mejorar el nivel educativo de los ciudadanos.
Por otro lado, el Estado tiene obligación de salvaguardar tanto el derecho a la educación de todos los niños, como la libertad de los padres a educarlos de la manera que ellos consideren mejor. Ambos derechos deberían ser paralelos, y por tanto, es papel del Estado, mediante los conciertos y otras ayudas, facilitar el acceso de todos los ciudadanos al centro de su elección fomentando en la educación española, una perspectiva de enriquecimiento plural.
(17/7/08)