Creo que ante Educación para la Ciudadanía, los que pensamos que es una intromisión inadmisible del Estado en la vida privada de las familias y un ataque a su derecho a educar a sus hijos en sus convicciones personales, debemos ir a la par.
Admitir la objeción de conciencia de padres y alumnos (a partir de los 16 años ya pueden ser objetores) supone un problema para las Comunidades Autónomas pues son quienes deben buscar un lugar a esos niños objetores ya que tienen en sus manos la responsabilidad educativa de los mismos; también supone para los colegios habilitar aulas, solucionar tensiones y diferencias entre el alumnado y correr el riesgo, en el caso de los concertados, de perder el apoyo económico que suponen los conciertos. Continuar leyendo ‘Admitir la objeción de conciencia frente a Educación para la Ciudadanía’