Existe una tendencia en algunos medios a presentar el núcleo de la polémica generada con la asignatura de educación para la ciudadanía en los contenidos que se imparten en ella. Se dice que los objetores están en contra de que se dé lecciones de sexualidad y afectividad en las aulas y, sin embargo la razón de la objeción de conciencia ante esta asignatura está en el objetivo de la asignatura: formar la conciencia de los escolares de acuerdo con unos presupuestos éticos y antropológicos predeterminados por el Estado.
Esto supone una intromisión de los poderes públicos en el ámbito familiar donde los padres, por una razón de amor, primero dan la vida y luego acompañan transmitiendo a sus hijos el patrimonio de valores y actitudes que ellos consideran más adecuado para que consigan ser buenas personas y sean felices. Continuar leyendo ‘Colaboración, no sustitución’