Ante la reciente aprobación del primer proyecto de investigación con clonación terapéutica en España y la creciente polémica del aborto, creo que conviene recordar que el embrión, principal afectado de ambas cuestiones, no es una parte más del cuerpo sino un ser independiente con una carga genética singular y única, y del que, tras atravesar diversas fases de crecimiento, acabará naciendo un ser humano.
Que se esté menospreciando su condición de persona, simplemente por estar necesitado del cuidado de otros para poder vivir, me parece algo muy grave que todos los aspirantes a gobernar han de tener en cuenta a la hora de hacer sus propuestas políticas: ¿el ejercicio de nuestras capacidades es lo que nos hace ser sujetos de derechos, ser personas? ¿el que pueda escribir estas líneas, estudiar, trabajar, hablar me hace tener mayor dignidad que por ejemplo, un enfermo en coma, un disminuido psíquico, o un niño Down?
Precisamente esos que tienen dificultades deberían ser los más protegidos por la Ley ya que son los más frágiles y de los que se puede abusar con mayor impunidad porque no pueden defenderse por sí solos. Cuanto más el embrión, el inicio de la vida humana, de cualquiera de nosotros ha de ser protegido con más medias legales que impidan que pueda ser utilizado como material de laboratorio o subordinado su derecho a vivir a otros intereses.