Parece que educar hoy es más sencillo. Gracias a la nueva Ley Organica de Educación, enviaremos a nuestros niños al colegio y nos llegarán a casa fotocopias de impecables ciudadanos españoles (según la Comunidad-Nación de residencia), cívicamente responsables y capaces de sacar adelante el pais sin esfuerzo alguno, ni siquiera el de pasar de curso.
¿Es fiable un modelo educativo que permite incluso los novillos legales para los padres que cada día con su trabajo y su esfuerzo tienen que sacar adelante a esos hijos?
Es preocupante tambien que en la Ley se promueva un ideario único, poniendo trabas la pluralidad esencial en modos de pensar y de sentir de las personas que se refleja de modo natural en la sociedad por medio de la creación de diferentes centros educativos. Los padres, por derecho propio son quienes han de decidir como quieren que sus hijos sean educados porque son quienes, desde su experiencia adulta, advierten las ventajas y desventajas de aprender y practicar determinados valores y actitudes. Con la LOE se pierde esa riqueza social ya que se impone una única moral desde el Estado, negando la libertad de pensamiento y de educación.
En definitiva, una nueva reforma educativa aprobada por los pelos con las partes (padres, profesores y Gobierno) en tensión y con fecha de caducidad. ¿Conseguiremos así disminuir los índices de fracaso escolar, la violencia, el consumo temprano de drogas y alcohol, etc. que son problemas graves de los jóvenes de hoy? Un pacto educativo, con el Gobierno como apoyo y siendo los padres el motor, hubiera sido lo más acorde con los momentos actuales en los que la competencia personal y técnica se equiparan y los valores personales de trabajo, esfuerzo y cooperación son la clave para el desarrollo de los paises.
(24/4/06)