He leído en la prensa local la reacción de los políticos de Murcia ante las declaraciones de un ex consejero de Sanidad, médico de profesión, que se enorgullecía de haber practicado la eutanasia con algunos de sus pacientes y me parece totalmente inhumano que se considere siquiera la posibilidad legal de ayudar a morir a alguien.
Y más aún cuando la sugerencia procede en este caso de un profesional de la Medicina en cuyo código ético pone textualmente en el artículo 28, apartado 1:
“El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de un paciente, ni por propia decisión, ni cuando el enfermo o sus allegados lo soliciten ni por ninguna otra exigencia”.
Sobre todo porque no es verdad que a los pacientes terminales solo les queden 2 alternativas: la eutanasia o una larga y dolorosísima agonía.
En la actualidad se está investigando mucho sobre el tema del dolor y los cuidados paliativos (la OMS estima que con los medicamentos actualmente disponibles se puede lograr el alivio del dolor para el 90% de los enfermos terminales) y en varios hospitales de España se han puesto en marcha modernas Unidades de Dolor en las que los pacientes terminales encuentran alivio y cuidados especializados para vivir en las mejores condiciones sus últimos momentos de vida.
Como dice un amigo, médico, es más fácil y está más de moda, el proclamar el derecho a una muerte digna que a una vida digna hasta el final pero los médicos que tratan con pacientes terminales jamás se encuentran a un paciente o familiar del mismo, que correctamente tratado, viviendo libre de dolor y de otros síntomas para los que hay tratamiento, rodeado del cariño de los suyos, exigiera acelerar su muerte.
(21/10/2005)