Por qué iré a Madrid el 17 de Octubre

Hay gente que no entiende por qué ir a Madrid el próximo sábado a la manifestación por el derecho a la vida que organiza un grupo numeroso de asociaciones españolas.

Existen varias razones de peso. Una de ellas es que todas las mujeres que se encuentran en una situación de embarazo inesperado y/o de riesgo sientan que no están solas con su problema y que acabar con ese hijo no esperado no lo soluciona.

Otra, para que los políticos, que son los que tienen que instrumentar la ayuda a esas mujeres embarazadas, vean que el aborto (la via fácil) no es aceptado por la mayoría de los españoles y no queremos que cunda una mentalidad pro muerte en nuestra sociedad. Que lo que realmente se necesita, y aún no existe en España, son ayudas concretas, reales y accesibles que apoyen en positivo a la mujer embarazada.

Para que nuestros gobernantes sepan lo que opina el ciudadano de a pie. “Si van a hacer lo que les dé la gana” dicen algunos. Bueno, pero sabiendo las consecuencias de ir en contra de aquellos para los que gobiernan (gobernar es servir, por si alguien lo ha olvidado).

Y la última: porque defender el derecho a la vida es cosa de todos. Quizá yo, economista, empleada de banca, lo único que puedo hacer por defender el respeto a toda vida es ser una más en esa manifestación. Por eso estaré allí.
(12/10/2009)

Cada vida importa

Que cada vida importa no es solo un eslogan. Es algo más: implica un cambio de actitud ante el valor de cada persona y cada ser humano concebido (de manera prevista o imprevista) y nuestro derecho a vivir y desarrollarnos con dignidad hasta el final de nuestros días. Implica también apertura a los problemas de los demás para salir adelante. Implica valorar al otro, no por lo que puede reportarme (placer, diversión, riqueza,…) sino por lo que es, una persona, independientemente de su sexo, capacidad física, raza, edad, cultura, manera de pensar, etc… Echo de menos estos valores tanto en los planteamientos de la política actual como en el sistema educativo.

No podemos permitir que se instaure, por medio de una ley injusta, la mentalidad de que los seres humanos son más o menos valiosos en función del estadío vital en que se encuentren; no podemos permitir que, bajo el concepto de “derecho de la mujer”, se instaure el aborto como solución rápida a una situación no deseada; y no podemos permitir que se eduque a nuestros jóvenes en actitudes de desconfianza hacia sus familias y de malsana independencia. Abortar siempre es un mal para la mujer: si no, no habría necesidad de ocultarlo.
(27/09/09)

Educación y valores

A la luz de los incidentes provocados por jóvenes de fiesta, así como agresiones en institutos, se está hablando mucho de valores y educación. Creo que estos sucesos, así como nuevas leyes “sociales” (divorcio express) que han surgido o estan en trámite de reforma y ampliación (aborto), son sintomáticos del estado de una sociedad que necesita urgentemente reflexionar sobre sí misma.

Al fondo de estas cuestiones encuentro la concepción de la libertad del hombre como valor supremo de decisión (“derecho a decidir”), olvidando que vivimos en sociedad y dependemos unos de otros para construir la paz y el bien común. Además, el hecho de que el hombre tiene valor en sí mismo independientemente del estadio vital en que se encuentre o sus características físicas o psicológicas, es fundamental para no convertir las relaciones humanas en una balanza en la que domine el fuerte, el sano, el poderoso.

Tenemos que reflexionar para poder enseñar a los más jóvenes que la prepotencia sobre los demás arrastra al callejón de la soledad del egoismo y se premia con indiferencia y sufrimiento. Que el valor de cada persona es infinito y que por ello han de respetar al otro: esto lo podrán ver si en cada familia se vive y se enseña, si las leyes facilitan la apertura a la vida y la igualdad en la diversidad, el respeto a las creencias y los valores de cada uno, la unidad ante los problemas actuales. Es un problema de educación; es un problema de todos.
(17/09/09)

Rojo esperanza

Esta semana el color más visto ha sido el rojo. Y es que el rojo es el color del fuego y de la sangre, se asocia a la energía, a la determinación, al calor, a la pasión, a algo vivo. Desde esta semana ha dejado las banderas ideológicas y ha sido asumido por la sociedad española como representación de un valor fundamental: el derecho a vivir, el valor de la maternidad.

Las diferentes manifestaciones a favor de la vida que se han celebrado estos días, en forma de declaraciones públicas, veladas de oración, marchas festivas, conferencias, etc, en las que tantos españoles hemos participado, son muestra de la opinión general acerca del supuesto “derecho al aborto” que pretende instaurar el Gobierno. No hace falta más que ver la cantidad de gente implicada, la cantidad de apoyos recibidos, la cantidad de argumentos a favor de la dignidad de la maternidad y del no nacido, la cantidad de propuestas para mejorar la situación de esas madres en dificultad.

El rojo se ha convertido estos días en un símbolo de esperanza: para las madres, para el no nacido, porque ya no estáis solos. España está viva y se mueve por vosotros
(29/03/09)

Dia de la Mujer

El dia 8 celebramos el día Internacional de la Mujer; un día en el que el mundo toma conciencia de la necesidad de defender los derechos de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, y acabar con la violencia de género.

Y es que, iniciado ya el siglo XXI, hay todavía ámbitos en los que la mujer se ve minusvalorada por el hecho de serlo o encuentra dificultades a la hora de compatibilizar su vida personal con la carrera profesional y no existen aún la suficiente concienciación ni los medios oportunos para facilitárselo.

Vivimos en una sociedad que busca la igualdad efectiva a toda costa (incluso por Ley) olvidando que lo que se necesita es un cambio de mentalidad, en el que las mujeres se valoren a sí mismas en sus múltiples cualidades incluyendo la capacidad de albergar una vida, y los hombres sepan aceptar esos valores que ellas llevan consigo en el entorno social y laboral en el que participan cada vez más , como una aportación positiva y enriquecedora. Diferente, pero merecedora del mismo reconocimiento y de las misma facilidades.

Mismos derechos, mismas obligaciones, por supuesto. Pero sin negar que en esa pluralidad, ser hombre y ser mujer, complementaria y constructiva, se basa la esencia de la sociedad, el auténtico progreso del ser humano hoy, ante los retos de la técnica y de la ciencia. Y en ese mútuo enriquecimiento han de educarse los ciudadanos del mañana.
(08/03/09)

Aborto si, aborto no

Estos días están saliendo a la luz, mientras se debate la reforma de la Ley del Aborto, los datos económicos del negocio del aborto, e impresiona ver cómo se ha incrementado tanto el beneficio como el número de centros privados en los que se práctica. Si, como dice la Ministra Aido, lo que se pretende con esta reforma es reducir el números de mujeres que tienen que recurrir a este sistema para poder seguir adelante, habiendo reconocido el daño que supone para ésta y la lacra que supone para la sociedad la muerte de cientos de miles de no nacidos, no se entiende que se liberalice de esta manera el aborto.

Cierto que el debate no es ya “aborto si, aborto no” porque ya tenemos suficientes pruebas del daño que ha causado a tantas mujeres, de cómo su aprobación ha supuesto la muerte indiscriminada de niños nonatos. Pero esto, reflejado en los últimos datos del Ministerio de Sanidad, debería implicar un mayor hincapié en las medidas de apoyo a la mujer embarazada, en medidas eficaces de educación sexual y afectiva que no se limiten al reparto de preservativos (este sistema no ha logrado sino el incremento de embarazos de adolescentes en toda España). En definitiva, un plan positivo de apoyo a la mujer, ya que su situación de embarazo, buscada o accidental, no se resuelve negando la evidencia de la nueva vida que porta, sino ayudándola a desenvolverse en ella.
(15/02/2009)

Ante el Sida, cambiemos de estrategia

Hoy se celebra el 20 aniversario del día Mundial contra el SIDA, enfermedad que cada año suma 3000 nuevos casos de infecciones, situando a España en 3º lugar en el ranking europeo de contagios. Como en cada edición, la inversión para concienciar a la ciudadanía de la gravedad de esta enfermedad va a ser máxima y sin embargo, me sigue pareciendo insuficiente.

La soluciones que se proponen desde el ministerio (respetar a las personas con VIH, usar el preservativo y hacerse la prueba del VIH) son prácticamente iguales a las que lanzaron en 1989 con la famosa campaña del “póntelo, pónselo” y aún no han conseguido frenar el número de contagios.

Creo que una vez más, este día es una oportunidad para plantear un cambio de estrategia, como se ha hecho en otras exitosas campañas de salud pública: por ejemplo, la del tabaquismo, en la que no se apuesta por el tabaco Light sino por la abstinencia. Como está ampliamente demostrado, el problema del Sida en España, no es una cuestión de información y prevención, es una cuestión de actitud y de conducta: ¿Es positivo difundir la idea de que el sexo es seguro con preservativo? ¿No se fomenta con ello las conductas de riesgo? Como en el caso de las campañas de tráfico, la clave para disminuir los accidentes no es ponerte el cinturón (que también ayuda), sino en conseguir que los ciudadanos conduzcan mejor.
(30/11/08)

Sobre la polémica del Crucifijo

Se apela al respeto a la diversidad de convicciones para quitar los crucifijos de las aulas públicas. Sin embargo, mientras en Europa se defiende la laicidad positiva, buscando la unidad en el bien, la tolerancia que reconoce la verdad, en España últimamente todo lo que huele a Iglesia es despreciable, molesto e inadmisible para algunos.

Hace un par de años una sentencia reconoció en Italia que , el crucifijo es apto para expresar el origen religioso de los valores de tolerancia, respeto mutuo, estima por la persona y afirmación de sus derechos y su libertad, autonomía de la conciencia moral ante la autoridad, solidaridad humana, rechazo de toda discriminación; valores característicos de la civilización italiana.

¿Es que esos valores no son también patrimonio de los españoles, que queremos también trasmitir a nuestros niños? ¿Es que acaso no pueden ser aprobados ‘laicamente’ por todos, con independencia de que pertenezcan a la religión que los ha inspirado y propugnado? ¿Y por qué de repente “molesta” tanto un símbolo milenario de los mismos? Apelando a ese respeto a la diversidad, en otros ámbitos, quizá habría que quitar banderas de España y retratos de los Reyes de los sitios públicos, no vaya a ser que nacionalistas y republicanos se sientan también agredidos.
(25/11/08)

Solución progresista al aborto

Estos días se ha abierto la Subcomisión del Congreso que estudia la posible reforma de la ley del aborto en España, para escuchar diversas voces que desde la ciudadanía tienen algo que decir. Me alegra que, de momento, las distintas visiones del problema coinciden en una cosa: que el aborto no es solución para la mujer y que hacen falta medidas de apoyo eficaces para ella. Sin embargo choca que, mientras todos ellos reconocen que el aborto no es bueno para la mujer, defiendan su ejercicio totalmente liberalizado.

Todo aborto genera una situación de injusticia e incompatibilidad de derechos al relegar al niño que no llega a nacer al nivel de “cosa” o “célula” y a la mujer embarazada, quizá inesperadamente, a la de “usuaria” de los servicios abortistas, sin considerar que un embarazo es algo más que un “accidente” sino una situación vital de la mujer embarazada que necesita apoyo y seguridad para llevarlo a cabo con éxito.

Lo realmente progresista es apoyar a esas personas implicadas en cada embarazo; construir, no destruir; acompañar, no responsabilizar solamente; apoyar, no dejar solo a nadie con sus problemas. Me ha gustado la consideración de unos de los comparecientes de que si el tabaquismo, el alcohol, las drogas o la violencia doméstica se hubieran considerado conductas inocuas para la sociedad en su conjunto, conductas privadas sin más, no se habría hecho nada y éstas hubieran seguido creciendo. ¿Por qué no consideramos igual el aborto, que crece imparablemente hoy y entre nuestros adolescentes, y provoca la muerte de miles de bebés cada año?
(11/11/08)
Interesante comparecencia

Curar sin matar

La semana pasada los medios de comunicación nos informaron de la buena noticia del nacimiento de Javier, el primer bebé seleccionado que nació para donar células del cordón umbilical a su hermano y poder salvarle la vida.

Sin embargo enfatizando el hecho feliz del nacimiento y la posibilidad de curación de su hermano, se ha silenciado otro hecho que se produjo al mismo tiempo: la destrucción de embriones que tenían la enfermedad y de otros que, aunque sanos, no eran genéticamente compatibles. Se está presentando como progreso la selección genética de personas en función de su utilidad para otros fines, aunque sea tan loable como la curación de un hijo.

Además, la compasión para que sea sincera, no puede ser selectiva y olvidadiza: el ser humano merece ser procreado por amor y no producido para un fin determinado; es merecedor de la salud, pero no a costa de la muerte de otros. Javier ha tenido suerte: su sangre era compatible con la de su hermano Andrés ¿qué hubiera ocurrido con ese niño que sonríe feliz en las fotos si no lo hubiera sido?
(19/10/08)
Más información

Entradas siguientes »