Hay gente que no entiende por qué ir a Madrid el próximo sábado a la manifestación por el derecho a la vida que organiza un grupo numeroso de asociaciones españolas.
Existen varias razones de peso. Una de ellas es que todas las mujeres que se encuentran en una situación de embarazo inesperado y/o de riesgo sientan que no están solas con su problema y que acabar con ese hijo no esperado no lo soluciona.
Otra, para que los políticos, que son los que tienen que instrumentar la ayuda a esas mujeres embarazadas, vean que el aborto (la via fácil) no es aceptado por la mayoría de los españoles y no queremos que cunda una mentalidad pro muerte en nuestra sociedad. Que lo que realmente se necesita, y aún no existe en España, son ayudas concretas, reales y accesibles que apoyen en positivo a la mujer embarazada.
Para que nuestros gobernantes sepan lo que opina el ciudadano de a pie. “Si van a hacer lo que les dé la gana” dicen algunos. Bueno, pero sabiendo las consecuencias de ir en contra de aquellos para los que gobiernan (gobernar es servir, por si alguien lo ha olvidado).
Y la última: porque defender el derecho a la vida es cosa de todos. Quizá yo, economista, empleada de banca, lo único que puedo hacer por defender el respeto a toda vida es ser una más en esa manifestación. Por eso estaré allí.
(12/10/2009)